viernes 1 de agosto de 2008

Divagando

"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena"... "Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que vivan así porque no nos animamos a pelear".. -Mohandas Karamchand Gandhi-

domingo 27 de julio de 2008

Sin comentarios.

Hoy sólo les deseo que descubran, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices. La opción de cerrar los ojos, taparnos los oídos o sumergirnos en el silencio amenguando las agresiones es el peor camino que podemos tomar como madres, hijas o hermanas, en esta sociedad a la cual pertenecemos.

sábado 12 de julio de 2008

Mujeres en Red, un espacio común virtual para los feminismos

Si las mujeres somos parte importante en el proceso de socialización de nuestros hijos, es decir, en la transmisión de las pautas de comportamiento social y la adaptación del niño a éstas, o dicho de otro modo, si participamos directamente y es algo que debemos tener especialmente claro, en el proceso mediante el cual inculcamos la cultura a los miembros de la sociedad de generación en generación, ¿por qué permitir que normas, valores y formas de percibir la realidad se traduzcan en un orden social y cultural tan universal y arraigado como es la ideología patriarcal? Me refiero al sistema que se levanta sobre el axioma de la inferioridad de las mujeres y su subordinación a los varones. Hechos y relaciones que se consideran normales o naturales, en todo caso inmutables. Aquellos de los que se suele afirmar que “siempre ha sido así y siempre lo será”, en expresiones tales como “la prostitución es el oficio más viejo del mundo” o “los hombres siempre serán hombres y eso no hay quien lo cambie”.


Si los seres humanos participamos en la sociedad coordinando acciones con las demás personas: hablando con otros, opinando, discutiendo, explicando, convenciendo, buscando acuerdos ¿No creen que ha llegado el momento de difundir la conciencia de que es posible cambiar nuestro sistema social transformando nuestras propias condiciones de vida e imprimirles sentido a las mismas?

jueves 10 de julio de 2008

La división sexual del trabajo y la socialización en la red

¿Resultará demasiado aguafiestas, poco posmoderno, nada cibernético, preguntarse por quién o quiénes van a hacer las cenas de los ocupados miembros de la comunidad virtual? Y quien dice las cenas dice también comidas y desayunos, platos lavados y recogidos, casas barridas y fregadas. Hace ya más de dos décadas que desde diferentes ámbitos –desde los académicos hasta libros de divulgación y auténticos best-sellers como La tercera ola de Alvin Toffler– se comenzó a presentar el tele-trabajo como la presunta solución al dilema de las mujeres que tenían que elegir entre el trabajo en el mercado asalariado y el cuidado a sus familias. La solución era lo que se denominó el hogar electrónico: las mujeres podían conectarse al mercado del trabajo asalariado desde sus felices hogares, mientras, los bebés, dormían tranquilamente en el cuarto de al lado. El autor de estas idílicas páginas no conoce bien las imperiosas y continuas demandas de atención y cuidados de los niños. Porque esa concepción del tiempo de las mujeres dentro del hogar es falaz, el suyo no es un tiempo libre, es un tiempo de espera, de disponibilidad permanente a los otros. La propuesta de que las mujeres se inserten en el mundo asalariado desde sus hogares electrónicos para así poder seguir atendiendo a sus familias revela la vigencia de la identidad femenina como una identidad al servicio de los otros. Y esta definición coactiva de las identidades tiene mucho que ver con la explotación que supone la imaginería actual en torno a la supermujer y la inevitabilidad de la doble o triple jornada laboral.

Es cierto que en la actualidad las mujeres han derribado muchos obstáculos legales y han accedido a elevadas cuotas de igualdad formal, pero, sin embargo, la situación comparativa entre los sexos continúa sin experimentar cambios revolucionarios. Muy al contrario, a pesar de los evidentes cambios en los roles femeninos y en las relaciones entre los sexos los varones no han asumido nuevos roles ni identidades de una forma realmente significativa. Efectivamente, uno de los problemas diferenciales es el del uso del tiempo... y tiempo, mucho tiempo es lo que necesita el relacionarse con las nuevas tecnologías. De ahí que las economistas y sociólogas que trabajan desde la perspectiva del género han alertado sobre cómo cualquier reestructuración social que no vaya acompañada de un profundo cambio de valores que lleve a los hombres a asumir su parte en el proceso de reproducción,“de puertas adentro” tendrá poca relevancia real para las mujeres. La informática, la red, no es solamente una actividad que requiera unas habilidades matemáticas y técnicas determinadas, es también, en palabras de Bernstein, una cultura, es decir, presupone un conjunto de normas de comportamiento, creencias y actitudes no explícitas.

martes 8 de julio de 2008

Cuerpo de mujer peligro de muerte.

El odio es el sentimiento extremo de la aversión y la enemistad. Su expresión máxima es el deseo de muerte al enemigo. El odio es el reflejo del displacer, el dolor y la frustración.

Pero ¿cómo encuentra el odio su desahogo en una sociedad donde imperan las relaciones de poder? Históricamente la mujer siempre ha sido objeto de las demostraciones imperativas de los hombres, desde el momento de imponer roles genéricos hasta los actos intencionados en los que se pretende hacer daño físico, moral o psicológico, todo esto, para evidenciar y reafirmar la supuesta superioridad de los hombres sobre las mujeres -ideología patriarcal-.

La misoginia, define cualquier diccionario, es el sentimiento de odio hacia las mujeres. Por lo tanto, la definición carece de precisión, pues la misoginia no es patología expresa de unos cuantos hombres, sino que es un mecanismo colectivo de dominio, cuya herramienta principal es la provocación del miedo en seres que son considerados débiles: las mujeres.

Marcela Lagarde, Doctora en Antropología dice: “la misoginia está presente cuando se piensa y se actúa como si fuese natural que se dañe, se margine, se maltrate y se promuevan acciones y formas de comportamiento hostiles, agresivas y machistas hacia las mujeres y sus obras y hacia lo femenino. Así, las mujeres por su condición genérica, son objeto de discriminación, denigración y violencia pues “ha sido previamente incapacitada para hacerles frente”.

En efecto, el argumento más fuerte que posee la ideología patriarcal para ejercer su dominio, es el biológico. La misoginia, dentro de este orden “natural”, atribuye y justifica el comportamiento violento del hombre, pues esta práctica lo define como tal. Se dice entonces que la misoginia se presenta a pesar de la voluntad, por lo tanto, es instintiva y natural; esto impide que la misoginia se trate como un problema de orden social.

Asimismo, la masculinidad hegemónica coloca a la mujer en el otro extremo: ella es vista como representante del caos y en consecuencia posee defectos que la hacen odiable, inferior y anormal. La misoginia –dentro de este universo- actúa entonces como un mecanismo para la implementación del orden; se difuminan, así, todas las formas de rechazo a la mujer a las que hace referencia. Por lo tanto es necesario subrayar que la misoginia es motor de la violencia y es en sí misma violencia.

Bajo este paradigma, el femicidio es un fenómeno anunciado. Durante este año, 40 mujeres han sido eliminadas por la mano que iza la bandera del sexismo, la misoginia y el machismo. El femicidio representa la expresión máxima de odio y resentimiento hacia las mujeres. Fenómeno que hace hincapié a la violación sistemática de uno de los derechos humanos fundamentales de las mujeres: la vida.

domingo 6 de julio de 2008

De las cavernas a la red: las mujeres y la tecnología

La intencionalidad de este blog no es otra que ahondar en las fuentes religiosas, filosóficas, científicas, históricas, antropológicas que permiten o legitiman conductas sociales como el femicidio en nuestra sociedad. Ahora bien, como en medio de esta situación asistimos a los comienzos de una nueva era, la era de la información, a velocidad de vértigo, y entre otros cambios igualmente significativos sabemos que podemos constituirnos en una comunidad virtual interconectada por este medio de comunicación llamado Internet, ¿a qué esperar entonces?. La tríada: "información-interpretación-comunicación" nos hace posible transformar nuestras propias condiciones de vida e imprimirles sentido a las mismas. Por eso, ante las promesas de cambio que anidan en la nueva sociedad virtual es imprescindible preguntarnos por cómo pueden afectar a las mujeres, a esos seres que están comenzando a dejar atrás una larga historia de opresión estas nuevas tecnologías. Y lo haremos desde la perspectiva teórica del género. Los estudios de género parten de la constatación de la desigualdad sexual para formular machaconamente una crucial interrogante a la realidad, y por supuesto, también a la realidad virtual. Este interrogante puede sintetizarse en una pregunta elemental: “¿qué hay de las mujeres?”. ¿Podemos plantearnos esperanzas ante el surgimiento que suscita la realidad virtual para trascender las rígidas y opresivas determinaciones de los géneros?. Internet podría convertirse entonces en un instrumento de cambio y un espacio de libertad? Sin embargo existen muchas preguntas e inquietudes que hay que tener en cuenta para que esta transformación no sea una mera liberación simbólica, de aquellas que consisten en que todo cambie para que todo pueda seguir igual. En lo que a mi concierne, no me cabe la menor duda que podemos utilizar la red como una forma de influir en la definición del mundo real; que Internet se ha convertido en un elemento esencial para difundir información, intercambiar opiniones, coordinar estrategias y realizar acciones en el empeño de construir un mundo más justo e igualitario. Y, el feminismo, que tiene mucho que aportar en este terreno, ya es consciente de ello.

Empowerment

Hoy es un día que nos llena de dolor. En mi país en lo que va corrido del año se ha registrado el femicidio número cuarenta. Me pregunto:

¿ Hasta cuándo nos seguiremos poniendo una venda en los ojos para no inmiscuirnos en el drama que aflige a tantas mujeres en nuestra sociedad?

¿ Estamos dispuestas a invertir unos minutos de nuestro tiempo para conocer, opinar y hacer explícito o visible este conflicto social?